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Hay quienes afirman que oír y escuchar significan lo mismo, ¡pero están en un grave
error! Ya que existe una gran diferencia entre ambas acciones. Oír significa solamente
percibir los sonidos, es decir, es distinguir que un perro ladra a lo lejos, o que una
persona habla bien. Al escuchar, ponemos atención a lo que se oye, por ejemplo, si
escuchamos ladrar a un perro puede significar que algún extraño se acerca o bien que
alguien familiar va regresando a casa, ¿y cómo sabemos eso?, pues por las diferentes
maneras de ladrar que utiliza el perro.
Regresando al ejemplo anterior, la respuesta que da la persona: “ah
. sí, qué
interesante”, ¿oía o escuchaba nuestra conversación? _________________________
¿Cuál de las dos acciones es más fácil de realizar?
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¿Qué consideran que se necesita para escuchar a otra persona?_________________
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Para reflexionar
En todo proceso de comunicación se observa que una persona habla y la otra
escucha;
lo
que
supone
que
ambas
son
responsables
de
la
calidad
de la
comunicación, esto se refleja en la mutua y continua conversación.
No todas las personas saben escuchar, esto es una habilidad que se desarrolla con
la práctica. Escuchar con paciencia lo que otro dice es más que oír. Es interpretar y
comprender las ideas, sentimientos y pensamientos que se expresan a través de las
palabras, gestos corporales (rostro) y la modulación de la voz.
Es
participar
de
manera
activa
en
la
conversación,
ya
sea
preguntando,
participando con algún comentario o guardando silencio. Con ello se demuestra
interés, atención, empatía y respeto. Quien habla, la mayoría de las veces, no
espera que alguien le diga algo, sólo desea ser escuchado, es como si hablara para
sí mismo; por ello, una sonrisa, un asentimiento con la cabeza o una mirada, dicen
más que mil palabras.
Algunas
acciones
que
indican
que
no
estamos
escuchando
durante
una
conversación,
es
cuando
hay
impaciencia
por
tomar
la
palabra, interrumpir
constantemente; reaccionar de manera impulsiva ante alguna diferencia con nuestro
punto de vista; utilizar un tono de voz que demuestra apatía o agresividad (por
ejemplo, usar el
sarcasmo
); brindar poca atención a nuestro interlocutor; hablar al
mismo tiempo con otra persona o cambiar de tema, etcétera.
¿Y cómo desarrollamos esta habilidad para escuchar? Es importante establecer un
contacto visual con la persona con quien se habla, es decir, tenerla de frente para
mantener la atención, seguir la conversación y observar su expresión.