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La había besado.
Lo invadió un temblor que desde fue-
ra no se veía. Empezando muy adentro, se
apoderó de todo el cuerpo y convirtió el
rostro en brasa viva.
Dio un paso hacia atrás o hacia delante, ya no sabía qué
estaba haciendo. Perturbado, atónito, se dio cuenta de que una
parte de su cuerpo, antes siempre serena, estaba ahora en
una tensión agresiva, y eso no le había ocurrido nunca.
Lee otro caso de un niño curioso en
Mi amigo el pintor
, la historia de
un niño que siente una profunda admiración por su vecino, un joven
pintor. Busca esta novela en tu Biblioteca Escolar.
Dulcemente agresivo, se hallaba de pie,
solo en medio de los demÁs con el corazón
latiendo pausada, profundamente, sintien-
do cómo se transformaba el mundo. La
vida era totalmente nueva, era otra, descu-
bierta en un sobresalto. Estaba perplejo, en
un equilibrio frÁgil.
Hasta que, surgiendo de lo mÁs hondo
del ser, de una fuente oculta en él chorreó
la verdad, que enseguida lo llenó de miedo y
también de un orgullo que no había senti-
do nunca. Se había…
Se había hecho hombre.